viernes, 16 de mayo de 2008

Otra pipa

Siempre fui un paso atrás. En todo sentido, la velocidad me repele. Bebo siempre de aguas turbias, por ser buey lerdo.
No me gusta ser cauta: pero sí los extremos. Y ante todo, aprendí la cobardía de elegir entre el mal menor. A veces -los mayores daños- se cotejan al revés, los parámetros validan la opción. Pero aún así, sé disfrutar de mi dejadez, y por sobre todo, tengo cierta opinión retorcida sobre lo que es nefasto en mi vida. Normalmente, no siento atracción por el oro ni por el moro.
Las elecciones son sostenidas de acuerdo a mi tiempo, lento. Y a veces son ellas quienes me eligen. Soy vulnerable, fácil. No hay fierecilla domada porque nunca hubo fiera.
A lo sumo de gato doméstico me transformo en gato montés; mimoso al fin.
Es válido pensar que la ética del deber me debe haber podrido el cerebro; aunque encontré muchas otras yerbas para sobreponerme. Kant me excusa, I deserve the joy!
Voy a morir como vivo. Cazadora de la prisa, depredadora de la velocidad.
Ah! nada como no hacer nada y disfrutar tal dicha como a nada más.
Estoy embelezada en los tules de la paciencia, me complace viajar con el pensamiento...despacio, como si hubiera establecido (años atrás) contacto con un argil.

Y me hubiera quedado dentro de él...hasta el día de hoy, a reposar

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