viernes, 9 de mayo de 2008

Cancha

Si me visto de tenista y te arrojo la mejor de las bolas, el mejor de los tiros, aquel golpe inédito que estás buscando; una jugada magistral ¡y gano! ¿qué carajo gano?
Jugá ahora.
Al fin y al cabo espero perder, quiero ser útil a tus antojos y perder otra vez. Que te apiades de mí -juegues bien- y perder. Que me mires maullar de lejos -como a un felino apetecible- y perder. Deslizarme entre tus neuronas como una droga, recorrerte y perder. Sólo yo, sin sombra.
Y aunque te muevas lento -titubear no es malo cuando se disfruta la demora, cuando la prisa sólo es maldición- yo hacerlo más aún. Vacilante, casi inerte; dispuesta...a perder.
Cumplir tus deseos "...los más sublimes y los más perversos..." sólo para perder.
Porque de tanto andar, hechar éste accidente a rodar, se que mi alma necesita perder.
Porque de poco pensar, se me ha dado por sentenciar, que mi instinto debe perder.
Ganá ahora.


Es metamorfosis. Es ser uno en el mismo lecho...éso es perder

4 comentarios:

Aquí su pendejo dijo...

habitualmente, los pesimistas tenemos la virtud de ganar en la derrota...
dejemos a los optimistas la falsa ilusión de un "triunfo" con olor a who cares..
ahh

Hemisferia dijo...

Siempre dije que la nada lo es todo...o ellos son pesimistas o nosotros optimistas? fuck!

Aquí su pendejo dijo...

la confusión es un mérito o una consecuencia, creo que en nuestro caso lo primero, para el resto lo segundo: se confunden al querer decifrar por qué lado de la nariz les entra más aire...
asjj

Hemisferia dijo...

Nos quedemos con el beneficio de la duda: de ahí nace tanto más...