lunes, 12 de mayo de 2008

Posiciones

Odio los sin querer porque no existen...o ¿eso también es relativo? hay una pulsión detras del velo de cada paso, de cada frase -inconsciente o no- perpetra un efecto funesto en los contiguos. Te estoy chocando con mi codo, eh!...¿cómo que sin querer? deliberado, planificado, escudriñado en tus axiones...ahi está!
¿Cómo que sin querer? si la llama se enciende para bien o para mal es porque aunque no lo aceptes hay algo que quema dentro. Tu tiempo no es el mio.
Y esos versos de inexistencia de intencionalidad me agobian, sulfuran; me subestiman. Si todo opera yuxtapuesto bajo el nivel de tu control, es tu problema, no el mio. Querido.
Incluso en la cama hay una libido activa que oficia de motor, más allá del sildenafil. Más allá de tu ¿control?
Soy alguién más...más que para mí misma; y me basta.
Tu historia no es la mía.
No ates o desates mis muñecas sin mi consentimiento.
Mi vida no es la tuya.

Hice esto antes. Nadie me trata de estúpida más que yo, para que lo tengas en claro.

2 comentarios:

Aquí su pendejo dijo...

no quisiera estar en los zapatos del destinatario...
ja

Hemisferia dijo...

Jajaja...si supieras! hice un lío por una boludez, una gansada