Mi rabia no es como la de los demás. Embadurna el espacio y todo lo circundante cambia de color. Si no se afecta mi área 17 -de las de Brodman- me puedo dejar llevar por un triste mensaje.
Sin embargo, ésta vez mis presunciones van a ser esclarecedoras y con un poco de audacia voy a tirar la escalera después de haber subido a la seguridad. Tengo la plena certeza que las decisiones que tomo son un total y completo desacierto. Que alegría seguir haciéndole caso a mi instinto.
No obstante, no voy a darte explicaciones porque no puedo hacerlo. Todo es tan sencillo que decir más es abundar, redundar...volver a empezar.
Hablar ahora es sinónimo de hechar ácido a la llaga, tragar la bocanada del único cigarrillo, beber la última gota de agua salada.
Este desasosiego sólo se mitiga cuando pienso que las omisiones en las que incurro no son intencionales como tu silencio;
Esta simplificación es tan incorrecta como cada uno de tus juicios...pre-juicios;
Esta convicción sirve de instrumento para dejarme contemplar luces más elevadas y profundas de las que emanan de tus pupilas;
Ya no puedo preguntar por el aire frio que sale de tu boca, se que sos un témpano.
Ya no puedo asombrarme de tus caprichos, se que sos un niño.
Ya no puedo mirarte la espalda cuando te estás alejando. Soy yo la que se va.-
sábado, 5 de julio de 2008
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5 comentarios:
trascender la rabia: ser la mordida.
y sí, uno no ve más esa espalda y tampoco importa si miran la de uno
así pues
Irse uno para no quedar mriando requiere d emas valentía que quedarse mirando co se va el otro.
De una u otra manera duelen igual.
duelen igual.
besos :)
Hemisferia: Deja pues que esta, sea en verdad la ultima gota, ya consumada, tira la escalera, de preferencia en la espalda del que se va.
Saludos!
un nuevo y largo silencio....
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dónde estás ahora?
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