martes, 22 de julio de 2008

E - real

No se puede reconocer el elemento automáticamente. Se necesita una vida de análisis para decretar que el tiempo empleado ha sido tiempo perdido porque tampoco, a esas alturas, se sabe lo que es...o lo que era. Mi tendencia a asesinar al amante (aunque aún suspire a mis espaldas) tras el ocaso, es característica.
Y que loco es ver a dos personas enamorándose; o debiera decir, una enamorada y la otra ¿dejándose querer?
Cuando las miradas se entrechocan, cuando él se vuelve parlanchín y ella autista, cuando la que escuchaba Cristian Castro comienza a reproducir el solo de Linkin' park y a cocinar por horas obnubilada por esos creppes en el horno...está jodida. Ya se lo dije, fui un oráculo con presunciones que deseo sean certezas...pero de todos modos y a lo bestia, ella ya fué.
Probó el brebaje y le está corriendo por las venas. La veo volverse azul de ternura, pero no se da cuenta y me relata un chiste boludo que sólo a ella la hace reir.
Por el momento, todo cuanto él hace es una proeza: por ejemplo, bañarse.
Suenan halagos sin fundamento y yo me limito a escuchas atentas.
La quiero ver feliz, por lo tanto omito aquello de "el amor es eterno mientras dura"...lo suplanto con un "es divino"...igual, mis frases hechas no llegarían a ser antídoto necesario. El mal se ha consumado.

El veneno la inundó y quien lo administró es el único que la puede curar. Espero que éste buen hombre nunca oficie de galeno. El remedio es -en estos casos- peor que la enfermedad.-

2 comentarios:

Aquí su pendejo dijo...

aplica el principio del libre mercado: dejar hacer, dejar pasar....

Hemisferia dijo...

tal cual