lunes, 31 de agosto de 2009

La media vuelta

Hoy más que nunca se que si rozo mis piernas voy a descubrir que son de palo. Amputados los miembros; inerte el caminar. Es de pendejos, imbéciles (o como se les quiera llamar) pretender - despojados de si mismos- buscar epicentros en señales de la naturaleza para producir un triste texto. Un cielo, una silla, el ventilador o el cepillo de dientes...no merecen mi discurso.
Recuerde que si el punto de ignición, la puerta de acceso, el botón de "on" que lo lleva a redactar está fuera de Usted mismo, debe resignarse: no puede escribir. O bien, aquello que no sepa como hacer, no lo intente, pregunte a los que saben (Frank, Bruno)

...pero ante todo, no contamine las psiques de los que si pueden acceder a una rica biblioteca que aunque sea de futilidades, es una futilidad interna, y eso la vuelve maravillosa. Consuélese, ya vendrán tiempos mejores; y hasta tanto procure detener sus frases ininteligibles porque los demás corren el riesgo de volverse idiotas útiles a su blog.

Dedicado a mi misma -y a los estupefacientes que me rodean- como castigo por no poder empezar.-