Transpiraba, me reía. Contemplaba desde esa bicicleta que rechinaba con cada uno de mis impulsos. Y ahí estaban todos:
Un par de lacras intentando vender compuestos vitamínicos para prevenir calambres, cafés que hagan progresar a los fat burners, suplementos para lograr que el volúmen de los músculos se exacerbe...aunque eso actúe en detrimento del sexo.
Un par de mujeres excedidas de peso...a las que la sociedad llamaría simplemente "gordas". Se movían torpes, sufrian por esa grasa que ahoga...no porque las obliga a deternerse -imposible respirar o atarse las zapatillas- sino porque les aniquila la seguridad y las hace presa fácil de la discriminación. El aspecto es esencial para quienes caen en el per se.
Un par de mujeres carentes de masa muscular...a las que el paradigma actual a venido a llamar "flacas". De las últimas había 4 tipos:
I)- Las que hacen trabajar la corteza cerebral -por lo que consumen calorías- y se esfuerzan por alcanzar la cola soñada. Que de tanto buscar que no se caigan las neuronas descubrieron que se caían otras cosas. Bendita gravedad que atrae los cuerpos a su superficie...
II)- Las que merced de la genética engullen chatarra y no engordan. Se mofan de la cuestión y envidian las pantorrillas de las demás. Se atan la campera en la cintura, etc.
III)- Las que simplemente no engullen nada, ja! y por lo obvio de la falta de mielinización, las podríamos llamar tontas o simplemente modelos.
IV)- Las que habiendo sido tildadas de "gordas" ahora son llamadas "flacas" y no encuentran la posición ideal en esa silla que deben ocupar. La disonancia las obliga a reprocesar incesantemente, aminorar su estrecha cognición.
Un par de entes con IMC adecuado que se autodenominarían valientemente como "normales" sin especificar lo que encierra tamañano concepto.
Un par de atrevidos que movían las caderas al ritmo de la salsa (mi más sincera admiración) un par de metrosexuales levantando el triple de su peso, y un par de gansos contando las arandelas -de 5 Kg. c/u- y aplaudiendo la destreza.
Un par con implante de lolas y otro par que necesita un implante de cerebro.
Un par de sombras que divagaban; se escondían ante los físicos desarmándose por alcanzar los brazos de Stallone.
Un par que desfila, un par que se arrastra.
El gordo admirando a la rubia voluptuosa, escultural...la rubia adorando al metrosexual y éste último enamorándose del caminar brusco de la gorda.
Todos felizmente frívolos, todos venerando un esqueleto con código de barra...todos hartos de su sí mismo y la imagen que les devuelve el espejo. Todos humanos e inconscientes, inconsistentes.
Y también estaba yo, mundana, de estreno...compartiendo ese existir.-
martes, 15 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
ahhhhh.....el mundo, esa fábrica, esa vitrina de irrealidades.....qué fácil es sucumbir al designio de la imagen y qué difícil renunciar....
dilema, disyuntiva?
ve tu a saber...
mientras tanto, el desfile continua
se sabe: the show most go on
and haerbeats, de josé gonzáles its beggin
Por eso odio el gimnasio y hago natación, total, bajo el agua nadie se mira.
Y si.... el tiempo es cosa seria.
besos :)
Frank...hoy me acordé de tu post de la mulata y el cementerio de converse...no se porque.
Nico...así son las contradicciones. Las mujeres se atan la campera para que no les vean la cola y cuando andan por la calle no hacen eso...que onda? el gimnasio te impregna comportamientos medio estúpidos por una hora. Los contemporáneos solemos caer en tales yerros.
Beso grande a los dos!
Publicar un comentario